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Será (Coso 1)


Capitulo 1


Un tipo corre por la ruta, escapando. Por la curva, está por aparecer un coche, que después de mil señas que le hace el tipo, se detiene. El conductor baja la ventanilla, le habla por la ventana, le pregunta, por la jeta es obvio que algo tiene que pasarle, “¿Qué pasó?”. Se desahoga, todo, le cuenta lo que vio y por fin después de largo, empieza a tranquilizarse, como si de alguna forma la pena y la responsabilidad que el azar puso en sus hombros, fuera más liviana al repartirse. En el asiento del acompañante se adivina una figura silenciosa. Ulises se sube al coche, les cuenta los pormenores del hecho, buscando un tantito más de alivio.
- Venía haciendo dedo, me dieron ganas de cagar, me metí entre unos arbustos, escuché un coche, me acerqué, porque me parecía raro y se bajaron dos tipos y sacaron un cuerpo del baúl. Creo que no me vieron.
El conductor, la voz cantante de la parte de adelante del auto, le tiró una mirada rápida al asiento del acompañante. Nada se dijeron entre ellos, asintió el que no hablaba. Por el espejo retrovisor buscó los ojos del interlocutor del asiento de atrás.
- Mirá, Nosotros estamos buscando a un amigo desde hace unos días, la última vez que lo vieron andaba por acá ¿No viste a nadie?
- No, por acá no vi a nadie. Hay unos pibes acampando cerca del lago ¿A ustedes les parece que puede ser el cuerpo?
- Ya no sabemos que pensar. ¿Los viste a los del coche?
- A uno, no le vi bien la cara, al otro no, pero lo escuché diciéndole algo al otro.
- Decime por donde fue.
- ¿Qué, van a ir?
- Y si, no quiero perderme la posibilidad de encontrar a nuestro amigo.
Ulises se lo pensó bien, terminó por decidir, mitad valor, mitad curiosidad, que los iba a llevar al lugar en cuestión. Se preguntaba si estaba muerto, ¿No había escuchado un sonido que bien podría haber sido un suspiro o un quejido? Se lo guarda para él, no quiere darle una esperanza vana al que maneja. Entre las indicaciones, con los ojos clavados en el parabrisas y adivinando un poco, cual es el camino por el que entró, pispea el asiento del acompañante, con el sol de frente la figura es una silueta hecha de rasgos que se cambiaban cada vez que el vehiculo doblaba ante las indicaciones que iba tirándole al rubio que manejaba.
Llegaron, creía Ulises. Se bajó el rubio. Fue un segundo, la aceptación, segurísimo dijo:
- Es acá.
El rubio estaba de frente y se escuchó la puerta del coche que delataba la salida del auto del otro. Quiso darse vuelta mientras escuchaba al rubio.
- ¿Estás seguro?
- Si, era acá. Mirá ahí están las huellas del auto. Por acá lo tiraron y por ese lado estaba yo.
- ¿Le viste la cara al muerto?
- No. Me asusté cuando lo vi al tipo.
-¿Qué onda el tipo, cómo era de alto el que viste, algún dato como para poder hacer la denuncia?
Miró alrededor, buscando algo que le sirviera de parámetro para marcarle al rubio la altura del tipo. Contra la puerta del acompañante estaba la figura silenciosa, tenía un gorro de lana que se estaba sacando. Todo lo que pudo verle fue los ojos, si hubiera querido con esa jeta y la mirada podía meter miedo.
- Así, más o menos, como él.
El rubio miró por encima del hombro de Ulises y habló con el otro, el más pelado de los dos. Que le respondió con una voz que ya había escuchado en otra oportunidad.
- Si, tiene que ser. ¿No? ¿Vos que creés?
- ¿Que querés que te diga?
 - Si ya se, pero que se yo. Me da cosita.
Ulises nunca pensó en las extrañas coincidencias, una voz que podía reconocer, pero que no sabía donde calzarla. Las huellas del auto que se fue y las del que llegó. Que un auto, después de tres horas perdidas en una ruta vacía apareciera un coche desde el mismo lado del que escapaba, él. En fin, las señales, cumplían su función, le avisaban y a los gritos que era un boludo y que estaba en problemas.
- Mirá, los boludos somos nosotros, siempre nos pasa lo mismo, ya está. Metele un tiro que yo voy a buscar la pala al coche.
- Ok.
De golpe el rubio sacó un arma de la cintura, ni siquiera cuando le apuntó se dio cuenta que estaba pasando.
- Pará loco, que hacés.
BANG.
Mientras el pelado abría el baúl para sacar la pala, mientras el tipo caía con un balazo en la cabeza, un ruido entre los arbustos reveló que los dos asesinos tenían una racha adversa.

2 comentarios:

el gordo dijo...

pone rapido lo que segui pelado

mary dijo...

wow me cago en vos tenog cosas que hacer por q mierda escribis cosas tan atrapantes eh?