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Será (Coso 3)



Capitulo 3

Cuando llegó al campamento ya tenía un par de cosas más en la cabeza. Contarles o no, le creerían o no, un “me quedo o me vuelvo”, algo así como “si vienen a buscarme nos van a matar a todos” y algunos otros pensamientos que se le formaban mientras miraba a Angélica, que estaba de espaldas. Saludo y lo saludaron, como si nadie se hubiera dado cuenta que se había ido, lo que es decir, como siempre, Angélica fue la única que además de un “hola”, metió un “¿Cómo estás?” reforzando la idea de que, en todo ese grupo, solo ella valía la pena. Nuevas formas de obscenidades lo atacaban, ahora que el objeto de sus anhelos, lo miraba de frente, con una remera muy corta, muy ajustada y muy sin corpiño. Vio la cara de todos mirándolo, mirándolos, porque las cabezas bailaban al son de las palabras que cruzaban desde Marcos hacia las tetas, (perdón “Angélica” quise decir), tipo partido de tenis. ¿Todos sabrán ya, que estaba semi casi muy enamorado de ella? “Ellos no entienden nada”. A él lo trataban con ese cariño que se tiene por el tarado del grupo, a ella con ese candor que flota siempre hacia la más puta de la junta. Marcos se negaba a creer que ese hermoso ser fuera como todos decían. “Ella es una mina integra, no es para joder, es como para tenerla cerca para siempre. Una mina para casarse”, se repetía y con esa excusa la trataba, mitad con respeto, mitad con cariño y cuando hablaban intentaba no sacarle la mirada de los ojos, con mucho esfuerzo, intentando que ella no se de cuenta que le cada tanto le pispea las tetas, intentando no cambiar la cara para que ella no deje en evidencia que sabe que el le está mirando las tetas.
En fin. Llegó al campamento, después de caminar más de seis kilómetros de más, se metió en la carpa y se acostó sobre la bolsa de dormir, pensando seriamente en clavarse una.